El coronavirus llega a Instagram

El coronavirus no solo se ha colado ya en Hollywood de la mano de Tom Hanks y de su mujer, Rita Wilson, sino que también está ya entre las redes sociales. Las influencers han aprovechado sus plataformas no solo para pedir a la gente que se quede en sus casas como medida de responsabilidad cívica, sino también para anunciar sus experiencias cercanas al coronavirus. Mientras que celebrities como Gwyneth Paltrow han posado con mascarillas en sus redes y las Kardashians se han encargado de recordar a sus seguidores que se laven las manos al posar con unas sudaderas que así lo indican (diseñadas por Scott Disick, ex marido de Kourtney Kardashian, para su firma ‘Talentless’), otras han aprovechado su poder en Instagram para dar a conocer al mundo cómo ha sido su experiencia con el coronavirus.

Ese ha sido el caso de Gala González, que tras viajar a la Semana de la Moda de Milán (la responsable de que las redacciones de moda lleven semanas presas del pánico al haber asistido diversos miembros de los equipos a los desfiles), la influencer comenzó a mostrar síntomas asociados a la enfermedad. Ahora que se ha recuperado, ha querido comunicar a sus seguidores la noticia y ha hecho un llamamiento cívico a sus fans no exento de una pulla dirigida a aquellos que han preferido seguir de fiesta a quedarse en sus casas. “Esta es mi historia CoVid19. Hasta hoy, solo unos pocos sabían por qué había estado tan ausente de todas las actividades de París durante los últimos tres días, teniendo que cancelar espectáculos y eventos. Sentí la necesidad de compartir mi historia, incluso escribo esto desde la cama, aún con dolor. Todo comenzó el domingo pasado (para mi horror) después de que me desperté llena de horribles dolores en el cuerpo y fiebre alta. Normalmente, habría aceptado rápidamente mi destino, pero debido a que solo una semana antes había estado en Milán (justo cuando y donde el coronavirus estalló en Europa) decidieron que debía ser trasladada directamente al hospital sin más preguntas. Surgieron de la nada escalofríos, una tos seca imparable y una fiebre devoradora. Comencé a darle vueltas a la cabeza sobre el cómo, dónde y cuándo me pudo haber sucedido esto y lo más importante: todas las personas con las que he estado en contacto y podría haber puesto potencialmente en riesgo. Una vez en el hospital (la sala en la que estuve parecía una película de terror, donde los médicos usaban trajes de plástico contra el Ébola) me pusieron en cuarentena durante más de un día mientras realizaban todo tipo de pruebas para descubrir qué virus tenía realmente. Mentiría si dijera que no estaba asustada o molesta. Todo en lo que podía pensar era en cómo iba a explicar esto y la culpa que sentiría si hubiera puesto a alguien en riesgo. Después de esperar en una sala de cuarentena sin ningún acceso al mundo exterior, otras 12 horas más tarde, finalmente di negativo en coronavirus, pero, en cambio, di positivo en su predecesor: gripe tipo A (la misma pandemia que hubo hace unos años). Me aconsejaron encarecidamente que no mostrara al público ninguna información para evitar propagar el pánico. No fue hasta hoy que he podido coger mi teléfono para escribir esto. Si me preguntas, ahora entiendo que todos terminaremos enfrentándonos a la nueva mutación del virus en algún momento, antes o después. Lo que realmente me molesta es que algunas personas pueden ser muy egoístas y, en lugar de tomarse un tiempo para recuperarse y proteger a otras, prefieren salir a espectáculos, fiestas y eventos, sin pensar en el riesgo al que están expuestos los de su alrededor. Por favor, pensad también en los demás”, ha escrito Gala.

De esta forma, la gallega ha venido a indicar que el FOMO es el responsable de que muchas personas pertenecientes al mundo de la moda no hayan tomado las medidas adecuadas con tal de no perderse un desfile determinado o una fiesta concreta.

Por su parte Chiara Ferragni se ha convertido en la heroína de las redes sociales al poner en marcha el 9 de marzo una campaña destinada a recaudar fondos para luchar contra el coronavirus. En tan solo cinco horas, alcanzó un millón de euros. Cansada de que la gente tache sus acciones de alarmistas, ha querido contarle al mundo la situación que se está viviendo en Italia y ha aprovechado para recordar a sus seguidores la importancia de quedarse en casa para no aumentar el riesgo de contagio del virus. La italiana también ha cedido su imagen para el lema “Io sto a casa” (Yo me quedo en casa) junto a otras celebridades italianas como Laura Pausini.

Mientras tanto, algunas influencers están empleando sus redes sociales para dar consejos que están siendo muy criticados. Paula Gonu contaba en sus stories de Instagram que había leído que beber agua caliente era una de las medidas más efectivas para luchar contra el coronavirus. A los dos días, tuvo que rectificar públicamente. “Dos días antes de subir estos stories me vio un médico porque tuve anginas y hablando del tema me dijo lo del maldito agua, entre otras cosas. Pero vaya, tema zanjado, aunque entiendo que dé de qué hablar. Perdón por la confusión y lávense las manos”, escribía. Por su parte, María Pombo recomendaba a sus seguidores tomar infusiones calientes.

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