El confinamiento de Borja Sémper y Bárbara Goenaga: cocina con sus hijos, teletrabajo e iniciativas solidarias

“Estamos ante una crisis sanitaria brutal pero también hay que acordarse de las necesidades básicas de una parte de la población que, si ya antes sufría, con este confinamiento está haciéndolo mucho más”. Estas palabras de Borja Sémper (44) dejan claro que todos podemos poner de nuestra parte para hacer que estas semanas no sean tan duras como están siendo para miles de personas en nuestro país. Hablamos por teléfono con el ex presidente del Partido Popular de Guipúzcoa minutos antes de la hora de comer y entre reunión y reunión del hoy director de Relaciones Institucionales de la consultora Ernst & Young, una de las ‘big four’, una de las cuatro firmas más importantes del mundo en el sector de la consultoría y auditoría.

En su empresa también se han puesto manos a la obra, o mejor dicho, a los fogones, para aportar su granito de arena para suavizar la crisis del coronavirus. “Tenemos varias iniciativas en marcha. En EY España somos cerca de 3.200 empleados con una media de edad de 29-30 años y queríamos canalizar la voluntad que hay de todo el mundo, desde el minuto uno, de colaborar, de querer hacer alguna acción social…”, nos explica Sémper.

“Lo que siempre queremos hacer son las cosas de un modo diferente y no queríamos dar un número de cuenta y que la gente simplemente ingresara dinero, no queremos que se haga de una manera fría. Entonces convocamos a todo el mundo a ‘una cena solidaria’. Cada uno tenía que cocinar en casa una pasta y a la vez hacía una donación con el doble juego de la palabra ‘pasta’. Hemos concertado esta ayuda con varias ONG como Cáritas y Cooperación Internacional, que están dando soporte y ayudando a las familias que lo están pasando especialmente mal por el confinamiento. Esta campaña ha durado una semana y hemos sido capaces de recaudar los suficientes recursos para garantizar alimentos en los próximos dos meses a cerca de mil personas”, nos cuenta ilusionado.

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Me hace mucha ilusión contaros que en @eyspain abrimos un restaurante virtual para ayudar a los más necesitados y peor lo están pasando por las consecuencias económicas del confinamiento. Los profesionales de nuestra firma, codo a codo con las ONG,s ‘Cooperacion Internacional’ y ‘Caritas’, volcados en aliviar la situación de quienes peor lo están pasando. Comenzamos con los miembros de nuestra #EYfamily y ojalá pronto podamos también pediros que os suméis a los demás. El viernes 3 todos los de @eyspain cocinaremos y cenaremos pasta a la vez, lo que cambia es que la “cuenta” irá destinada a las familias que más lo necesitan. Gracias por volcar a toda la firma en el compromiso con los demás @linares_fede @goyo_panadero @jlriscorojas

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Por supuesto, Sémper también se unió a la iniciativa y el viernes pasado cocinaba una deliciosa pasta junto a su familia. “Fue muy divertido porque implicas a los niños, que saben lo que está pasando pero no terminan de entenderlo bien… y aprovechas estas acciones para explicarles, para contarles que hay gente que no tienen la suerte que ellos ni todo el mundo está en la misma situación. Que por un lado está el rollo personal de estar confinado, pero es que esto tiene una dimensión humana que a mucha gente le está afectando de manera muy singular. Entonces fue muy divertido meter a los niños en la cocina y además aprovechar para explicarles las cosas. Nos lo pasamos muy bien”.

Por el momento, la iniciativa ha involucrado sólo a los empleados de la consultora, pero en breve podrá colaborar todo el que lo desee. “Esta campaña era entre los empleados de la compañía y, dado el éxito, ahora vamos a darle una vuelta y vamos a hacer algo original, algo que siempre requiera la implicación de la gente haciendo algo. Es también una manera de tener a la gente activa, ilusionada y que el compromiso y la voluntad vaya acompañado también de una especie de ánimo colectivo. Hemos creado una plataforma web abierta a todos los ciudadanos en la que vamos a ir haciendo acciones de este tipo para canalizar esa solidaridad y así tratar de ayudar a los más necesitados. Otro tipo de compañías como Telefónica o Inditex están trayendo materiales, que también es muy importante, pero nosotros hemos querido centrarnos en esas personas que están pasándolo peor económicamente estas semanas. Queremos concretarlo en Semana Santa y a finales de Semana Santa sacarla para que cualquiera pueda ayudar”, explica el expolítico.

Casualmente, Ernst & Young fue la primera compañía en España en mandar a sus más de 3.000 empleados a casa el pasado 5 de marzo al ser detectado un caso positivo por Covid-19 dentro de la empresa. “Teníamos un protocolo ya establecido y teníamos bien claro que en el momento en el que se detectara el primer caso entre nuestros empleados, mandábamos a todo el mundo a casa. Primero por una cuestión obvia de salud y segundo porque éramos conscientes, ya teníamos hecho un análisis de que esto iba muy en serio y que es lo que iba a tocar. Teníamos ya organizados y preparados todos los sistemas de teletrabajo, de smart working…Y está funcionando muy bien aunque es verdad que cultural y sociológicamente los ciudadanos no estamos preparados para salir de nuestras casas, pero también es cierto que teniendo una media tan joven nos permite afrontar esto con más garantías esta situación porque es gente que está muy acostumbrada a manejarse en lo digital. Estamos siendo capaces de seguir prestando el mismo servicio a nuestros clientes”.

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Tercer cambio vital en tres meses

Lo que para muchos de nosotros ha sido un gran cambio al tener que quedarnos en casa durante todas estas semanas, para él ha sido el tercer cambio vital en pocos meses. El pasado 14 de enero, Borja anunciaba su abandono de la vida pública, y por tanto de la política, tras 26 años de militancia en el PP y con una amplia trayectoria parlamentaria a sus espaldas. “A mí me ha tocado cambiar varias veces en pocos meses, son meses como para ‘vivir peligrosamente’ (risas). En pocos meses he cambiado de trabajo, dejé algo tan exigente como es la política para dedicarme a una empresa privada también muy potente, cambié de ciudad, trajimos a los niños a Madrid y enseguida, al mes, nos tocó a todos confinados”, nos dice y añade que esta circunstancia de estar en casa no está siendo tan complicada para él y su pareja, la actriz Bárbara Goenaga.

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“Nos vamos adaptando por una parte como el común de los mortales a una forma de trabajar que es completamente diferente pero que aparte de aquello que no depende ti como son las reuniones, las charlas o las conferencias, luego te permite a lo largo del día aprovechar para estar con la familia, atender a los niños, jugar… Yo particularmente me estoy adaptando bastante bien y los que mejor lo están haciendo son los niños, que están encantados de estar con sus padres 24 horas al día. En lo personal estamos genial y nos hemos adaptado muy bien”, comenta. Y es que Borja y Bárbara tiene poco tiempo libre estos días, ya que cuentan con una ‘gran familia’ (dos hijos en común y otros dos de relaciones anteriores).

“Estamos como profesores, como animadores culturales… ¡de todo! (risas) Al final la casa se impregna de esta situación y hacemos desde pintura, les enseñamos a hacer dibujos, vemos películas o series con ellos que tampoco es algo que hagamos luego muchas veces… Los horarios están un poco desbaratados, pero no pasa nada… Ahora tenemos a los dos mayores también con nosotros en casa así que tenemos niños desde los 14 años hasta de un año y medio (risas). Tenemos todos los frentes abiertos: desde poner horario para la Playstation hasta dar biberones. No nos aburrimos, como podrás comprender (risas)”, confiesa.

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Healthy’s the palo

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“Somos una familia muy ‘cocinitas”

Y sí, en casa de los Goenaga-Sémper también se han lanzado a cocinar como en la mayoría de los hogares españoles en estos días de confinamiento. “Ya éramos una familia muy ‘cocinitas’. Bárbara es muy buena cocinera y a los niños siempre les ha interesado, pero claro, ahora con más intensidad. Desde hacer bizcochos hasta la pasta que hicimos el otro día… y todos los días están los niños en la cocina desde poniendo un poquito de aceite hasta dando el punto de sal. Son unos niños que están muy acostumbrados a estar en la cocina y a participar en los platos. Es muy curioso porque todos tenemos cerca la cocina, te relaja, te permite ponerte un poquito creativo, te entretiene un rato..”.

¿Y lo de hacer deporte qué tal lo lleva? “Lo que más me sorprende es la cantidad de tablas de ejercicio que está haciendo la gente, ¡está todo el mundo muy healthy! (Risas). Yo que soy de gimnasio, me está costando más en casa porque estoy acostumbrado a la obligación de ir. ¡A ver cómo salimos todos de esta! (Risas)”.

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“Después de esto valoraremos más el tiempo”

Volviendo a la ayuda que más se necesita para superar con algo de ilusión este desastre sanitario y social, lo tiene muy claro. “Al final creo que los mensajes de ánimo están muy bien, los aplausos son necesarios, todo esto está fenomenal, pero lo que sucede es que también tenemos que concretar esa solidaridad. Y los que podemos, los que tenemos el músculo empresarial para hacerlo, implicarnos de una manera singular. La satisfacción de saber, en este caso concreto, que mil personas, que son muchas familias, tienen garantizada ya su cesta de la compra para los dos próximos meses te da un chute de ánimo superimportante para seguir. Hemos apostado por la ayuda más doméstica, del día a día. Es verdad que tenemos una crisis sanitaria brutal pero también hay que acordarse de las necesidades básicas de una parte de la población que si ya antes sufría, con este confinamiento está haciéndolo mucho más”, añade.

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“¿Sacaremos algo positivo de esto?”, le preguntamos antes de dejarle ir a comer con Bárbara y sus hijos. “Creo si hay algo positivo que sacaremos de todo esto es el valor del tiempo y de la libertad de movimiento, de hacer lo que queramos, dar valor al tiempo con los nuestros, al tiempo en el trabajo, en la calle, al tiempo de ocio. Yo creo, y espero, que nos va a dar menos pereza levantarnos cada mañana para ir a a la oficina porque va a ser un ejercicio de libertad, sobre todo, al principio, va a ser como volver a ser libres. Y digo a la oficina pero también a tomar una cerveza con ese colega con el que siempre dices que vas a quedar y luego nunca lo haces. Todas esas pequeñas cosas que antes como que no valorábamos, creo que ahora las vamos a valorar mucho más. El valor de la libertad de entrar y salir cuando quieras, es una libertad muy básica pero al final es fundamental”, concluye.

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