¿Cómo ha afectado a las parejas el confinamiento?

Todas las pareja han tenido que vivir una situación extraordinaria durante el confinamiento. O bien por compartir más tiempo que nunca o por lo contrario, algunas de ellas han pasado este encierro separadas y no saben cómo será el reencuentro. Hay otras que se han conocido durante esta pandemia, gracias a las apps de contactos. Todas las relaciones sentimentales se han visto afectadas de alguna u otra manera y lo harán también durante la desescalada. Ahora es cuando hay que solucinar todos los problemas y recuperar la vida normal, pero muchas de ellas no saben cómo hacerlo. Pero vamos por partes. Hay una pregunta clave que nos hacemos todos: ¿Cómo ha afectado a las parejas el confinamiento? Como no es tan sencilla de contestar, hemos hablado con la experta Laura Morán, psicóloga y experta en terapia de familia y pareja, además de especialista en sexología. Con ella resolvemos todas tus dudas.

¿Cómo es posible reactivar la vida en pareja después de una convivencia tan intensa?

Tal y como lo hacíamos antes de la cuarentena… o no. Quiero decir que no habrá una única manera. Este periodo de confinamiento no está influyendo o afectando a todas las parejas del mismo modo. Algunas habrán tenido la oportunidad de reencontrarse; sin embargo, es posible que para otras haya sido la prueba definitiva de que ya apenas queda nada del vínculo que compartieron en un principio. Otras pueden estar viviendo una luna de miel. O puede que la cuarentena les haya pillado viviendo separados y toda la magia se esté “acumulando” para cuando, por fin, puedan volver a tocarse.

¿Qué ocurrirá cuando podamos movernos con libertad, si lo único que quieren es pasar tiempo con otras personas?

Es probable que, una vez finalizado, todos necesitemos cambiar de aires y de contexto. Y eso incluye a las personas que durante estos meses han sido compañeros inseparables. ¿Esto implica algún problema o indica que la relación está en crisis? Para nada. Si nuestra pareja o nosotros mismos estamos deseosos de relacionarnos con otras personas, es conveniente que seamos capaces de interpretar adecuadamente este sentimiento: no quiere decir que no queramos estar con nuestra pareja, lo que indica es que queremos pasar tiempo con otras personas.

¿Y si se decide poner fin a la relación durante el confinamiento? ¿Hay que seguir adelante con la separación o darse un tiempo para ver si la vida normal ayuda?

Poner fin a una relación de pareja no es algo que suela decidirse de la noche a la mañana. Y, salvo excepciones relacionadas con la violencia, no es aconsejable tomar decisiones tan definitivas en circunstancias de alto nivel de estrés. Las rupturas, normalmente, son fruto de periodos más o menos largos en los que el desgaste, el distanciamiento, la falta de complicidad… van haciendo mella en el vínculo. Si ya los veníamos padeciendo, el confinamiento puede haber intensificado alguno de estos aspectos, pero conviene tener en cuenta que esta situación ha sometido a las relaciones de pareja a un estrés excepcional y deberíamos ver si seguimos sintiendo y pensando igual una vez recuperada la vida normal, el ritmo habitual y los contextos cotidianos en los que se suele desarrollar la relación de pareja.

Para muchas parejas ha sido imposible mantener su vida sexual durante el confinamiento, conviviendo todo el tiempo con los niños. ¿Qué pueden hacer para retomarla?

Lo más probable es que, cuando recuperemos nuestra vida normal, todas las actividades que la componían sean como eran antes, pero en algunos casos eso no es necesariamente positivo, especialmente si todo lo relacionado con el cuidado de la relación de pareja ha sido relegado o se daba por hecho. Quizás podamos extraer algún aprendizaje del confinamiento, como que nuestra vida está llena de cosas importantes y no solo hay que atender las “urgentes”. Por ejemplo, la vida sexual, aunque no sea urgente (porque podemos vivir sin sexo), es importante tanto para el individuo como para la pareja. El sexo es mucho más que el coito, y en una relación de pareja fortalece el vínculo porque es comunicación, complicidad, placer, generosidad…

Algunas parejas se han conocido durante la cuarentena, debido a apps de contacto, por ejemplo. ¿Qué puede ocurrir cuando llegue el momento del primer contacto en persona? ¿Las parejas formadas “a distancia” superarán el obstáculo de la vida normal?

En este sentido, no hay diferencia entre las parejas formadas online antes o después de este periodo. Tanto antes como ahora, la prueba que tienen que superar las relaciones establecidas a través de apps o páginas de contactos son las expectativas: ¿será como lo he imaginado? ¿La magia y la complicidad que experimento en las llamadas existirá también cuando estemos en la misma habitación? ¿Y cuando estemos piel con piel? Las parejas formadas a distancia superarán (o no) el obstáculo de la vida normal de la misma manera que antes. Quizá la única diferencia sea el tiempo dedicado. Es posible, que, en algunos casos, el confinamiento nos haya dado más tiempo para relacionarnos (online) con esa persona y la vuelta a la vida normal nos impida disponer de ese tiempo. Pero con suerte, podrán sustituirlo por la experiencia de la relación en carne y hueso.

Si uno de los dos miembros de la pareja ha cargado más que el otro con el peso del confinamiento (casa, niños), ¿cómo puede superar el resentimiento?

En toda relación se suelen repartir roles (el responsable, el gracioso, el cuidador, el espontáneo…). Y solemos mantenernos en esos roles porque nos sentimos cómodos, identificados en ellos, incluso cuando no nos benefician. El problema de los roles en las relaciones de pareja es la falta de flexibilidad: si siempre es el mismo el que cuida y siempre es el otro el cuidado, si siempre es el mismo quien toma las decisiones y el otro el que se deja llevar. Cualquiera de los dos puede acabar harto de ese rol y que se genere una crisis. Experimentar ese resentimiento puede darnos la oportunidad de trabajar en la relación para que esos roles sean más equitativos, flexibles y funcionales. Es probable que, si nos hemos “organizado” así ahora, es porque también lo hacíamos antes. ¿Cómo podemos afrontarlo? En muchos casos, puede ser necesario acudir a un profesional, pero si queremos empezar por hacerlo en casa podemos comunicar a nuestra pareja qué nos disgusta. Y con qué me refiero a describir una conducta y no etiquetar o juzgar a la persona (“pasas de todo”) porque eso dificulta el diálogo.

Pero el ámbito de la pareja no ha sido el único afectado durante este confinamiento ni el único en el que habrá que trabajar ahora que ha empezado la desescalada. La salud, el dinero, el trabajo… todo lo que nos preocupa ha sido analizado por once expertos en diferentes materias en la guía ‘El día después’ que te puedes descargar de forma gratuita aquí.

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