Los trucos de Rachel Brosnahan para que la señora Maisel tenga la piel más radiante de la televisión

Desde hace un par de años, las rutinas de belleza nocturnas de las amantes de las series de televisión son más llevaderas. La culpa la tiene la señora Maisel, que en su primera entrega nos enseñó cómo eran los rituales de belleza de los años 50. Y después de ver el trajín nocturno en el que se desenvolvía para que su marido la viese perfecta y su piel se mantuviese impecable, comprendimos que el concepto de belleza en el matrimonio y la industria cosmética habían evolucionado una barbaridad. O al menos la segunda.

Afortunadamente, en el siglo XXI hemos abandonado ese “look de belleza para dormir” que a la protagonista de La Maravillosa Sra. Maisel le duraba en el rostro lo que su marido tardaba en dormirse. Después, silenciosamente, se levantaba para aplicarse su verdadera rutina nocturna, una especie de crema fría que ayudaba a mantener la piel hidratada. Y antes de que él despertase, volvía a su habitual (para su marido) look de noche.

Tampoco tenemos noticia de que utilizasen la mascarilla de la que Imogene, su amiga, le habla en el primer episodio y que estaba hecha con leche de cabra y aguacate. No existen archivos que confirmen que fuese un remedio habitual, pero conociendo los procedimientos beauty de mediados del siglo XX, tampoco podemos descartarlo. Una de las principales recomendaciones de la época era dormir con rulos y sujetar el cabello con una red, “para estar bonitas de noche y de día”.

Quién más sabe de las diferencias entre las rutinas beauty de hace sesenta años y las actuales es Rachel Brosnahan, la actriz estadounidense que encarna a la protagonista de La Señora Maisel, que hoy estrena su tercera temporada. “No me despierto en medio de la noche para maquillarme”, comentó con simpatía en una entrevista cuando le preguntaron por las diferencias beauty con su personaje. “Mi rutina de belleza es mucho más simple que la de Midge. Intento usar solo algunos productos que sé que funcionan” añadió antes de explicar que descarta pasar “una hora preparándome por la mañana” porque “tengo tan poco tiempo libre”.

Hace unos meses, Brosnahan se convirtió en embajadora de la marca de productos de cuidado diario Cetaphil. La primera celebrity que ponía rostro a la compañía fundada en 1947 y que es una de las más vendidas en Estados Unidos. Y la firma con la que la actriz aprendió la importancia de cuidar la piel de su rostro. Según ha contado en multitud de ocasiones, fue su madre la que recomendó el limpiador Cetaphil Gentle Skin cuando tenía 16 años y estaba utilizando productos muy agresivos para deshacerse del acné propio de la edad.

A partir de entonces “cambió mi piel, tenía una piel increíble” y la familia Cetaphil fue creciendo en su neceser. “Si mi piel se siente irritada por quitarme el maquillaje todo el día, uso el limpiador suave Cetaphil sin agua” aplicándolo suavemente con un algodón. Un remedio suave y eficaz para eliminar las impurezas y el maquillaje de la piel mientras la hidrata.

La actriz también recurre a la recomendadísima loción hidratante de la firma para tratar de calmar la irritación propia de su piel en los viajes. Y una vez a la semana trata de profundizar en los cuidados de su piel con la máscara purificadora de Cetaphil. O la máscara Euphoria de Joanna Vargas, la facialista de referencia en Hollywood.

A pesar de sus rutinas, Rachel Brosnahan, como el resto de los mortales, también tiene que enfrentarse a espinillas y granos en los momentos más inoportunos, como puede ser un rodaje o una audición. En ese caso, su producto de cabecera es la loción secante de Mario Badescu, que elimina granos y espinillas en muy poco tiempo y con una única aplicación.

Desde que interpreta a la señora Maisel, además de comprobar como se han transformado los productos y las rutinas, Rachel Brosnahan ha experimentado un cambio en su rutina beauty. Porque si antes era aficionada a el coral o el rosa para pintar sus labios, ahora imita a su personaje y recurre al rojo para sentirse “más despierta”. “Cuando me siento cansada y necesito ir a algún sitio y parecer presentable recurro a un color atrevido en mis labios y al instante me siento más despierta” comentó en una entrevista.

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