Crónica de una muerte anunciada

Voy a pedirle a Pilar Vidal, nuestra majestuosa directora, un aumento de sueldo. Por visionario. Porque predije que para mantener o aumentar la audiencia la ‘La isla de las tentaciones’, al programa solo le quedaba el recurso a las orgías o el crimen. Y en caso de asesinato, la víctima solo podía ser Rosito. Así fue. El peluche, que tuvo una vida feliz junto a Mayka, sufrió una larga agonía a manos de Pablo (que si ahora lo estrello contra el suelo, que si ahora lo dejo colgado) hasta que, finalmente, fue quemado vivo ante más de tres millones y medios de españoles que se lanzaron a las redes a rendirle homenaje. Incluso el perfil oficial del ‘reality’ publicó un vídeo homenaje: “Hasta siempre, Rosito. Te llevaste el cariño de Twitter”.

Rosito, como Wilson en ‘Náufrago’ o Enzo, el coco de Carmen Russo en ‘Supervivientes’ (estrategia que Leticia ‘Salchipapa’ Sabater copió de manera infame con su Coco Loco), era un símbolo. “¿Eso para qué? ¿Eso de qué te vale?”, preguntaba amargamente Mayka. “Eso me vale por eso son mentiras”, contestaba Pablo señalando el lugar del crimen. “¿Eso es mentira? ¡Eso es mi vida!”. Eso, por si no lo han adivinado dado el reducido fondo lingüístico de los concursantes, era Rosito en la pira. En televisión, como en la vida, los símbolos tienen un valor incalculable: un símbolo, por pequeño que sea, puede representar lo más grande. Lo hemos visto. El coloso en llamas. Adiós, Rosito. Hola, subida de sueldo.

Las tentaciones de Kiko

Kiko Rivera necesita ‘abrazos y besos’ porque está deprimido. Y, ojo, no pretendemos hacer burla de la depresión porque es una enfermedad terrible que, durante esta pandemia, ha hecho estragos en muchas más personas de las que imaginamos. Lo que nos sorprende es que Kiko se los pida a su madre por televisión, vía ‘Deluxe’ con cheque de por medio, cuando solo bastaba un mensajito, una llamada, para que su madre, como cualquier otra al ver mal a su hijo, le mandara todos los abrazos y besos del mundo o se plantara en su casa para dárselos en persona.

Isabel hizo bien en llamar para reñir a su hijo porque ‘esas cosas no se cuentan en televisión’. Al menos así, al menos en estos momentos. Kiko es un hombre amenazado por las tentaciones, como un concursante VIP del ‘reality’ que nos ocupa en esta sección, ya sea en forma de mujer o en forma de sustancias que hacen que uno se confunda en la noche. Lo que Kiko desconoce, porque tiene más tiempo para ‘pinchar’ que para leer, es que es un hombre que sigue a rajatabla el ideario de Oscar Wilde: “la única manera de librarse de una tentación es ceder ante ella.” Y eso ha estado haciendo hasta ahora.

El arte de una ‘tvmovie’

Antes de la pandemia, mi madre salía para ir a tomar algo con la amigas o al bingo. Si había quedado un sábado o un domingo y se perdía el final de la película de la sobremesa, siempre me preguntaba: “¿Sabes cómo termina?’ Y yo le respondía, “Claro, la niñera no consigue hacerle luz de gas a la esposa, y la matan.” O “al final se casan”. Estas producciones alemanas que pretenden transcurrir en Estados Unidos responden a un patrón: todo es un cliché. No hay sorpresa. Uno puede desconectar el cerebro la hora y media necesaria para relatar la historia de amor, de asesinatos, de suplantaciones…Y, por si fuera poco, Antena 3 y TVE ya tienen preparado el bombardeo de títulos sobre ’Halloween’, Acción de Gracias y Navidades. Porque las ’tvmovies’, además, siguen a rajatabla el calendario.

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