Robert de Niro: su cita menos romántica por San Valentín

“Feliz san Valentín”, dijo el juez con ironía y citó a la expareja el 14 de febrero para seguir resolviendo su divorcio. El caso necesita tiempo porque hay 450 millones en juego y la custodia de su hija. Esa es la fortuna de Robert De Niro y su exmujer, Grace Hightower, ha solicitado la mitad, mientras los abogados de él se remiten a un acuerdo por el que a ella ‘solo’ le correspondería una casa valorada en más de cinco millones de euros, casi medio millón en efectivo y una pensión de unos 900.000 euros al año.

La pareja se conoció en 1987 en el restaurante chino donde ella trabajaba y se casaron en 1997, aunque entre medias, él mantuvo una relación de ocho años con la modelo Toukie Smith, con la que tuvo dos hijos, y estuvo también con Naomi Campbell, quien ha dicho que De Niro es el amor de su vida.

La boda con Hightower no calmó las cosas, ya que dos años después se separaron e iniciaron una batalla legal. Él dijo que ella le había roto una costilla al pillarle supuestamente con otra y ella pidió que le hicieran un test de drogas si quería ver a su hijo. Al final, se reconciliaron y siguieron juntos hasta finales de 2018. Otra de las amantes de él, la cantante Helena Lisandrello, le llevó también a los tribunales para que pagara la manutención de su hija, pero las pruebas de ADN demostraron que no era el padre. De Niro, por cierto, estaba casado entonces con Diahnne Abbott, su primera mujer.

Para Naomi Campbell fue el amor de su vida

Y aún tiene otro juicio pendiente. Esta vez con Graham Chase Robinson, exempleada a la que despidió y demandó, entre otras cosas, por ver series en el trabajo o por los gastos que pasó, como una factura de restaurante de más de 10.000 euros o taxis por valor de 29.000. Ella respondió acusando a De Niro de abusos verbales y comportamientos inapropiados, como obligarla a rascarle la espalda, y pide una indemnización de casi 11 millones.

Para colmo, este año no le han nominado al Oscar por ‘El irlandés’, aunque sí a sus compañeros Al Pacino y Joe Pesci. Y es que, a pesar de su carrera, De Niro solo lo ha conseguido dos veces y la última fue hace casi 40 años. Desde entonces, eso sí, ha tenido el dudoso honor de optar en varias ocasiones al Razzie, o anti-Oscar. Entre sus enemigos está Donald Trump, lo que no resulta extraño. Sorprende más que le llamara “estúpido, cerdo, loco” y otras lindezas. “Me gustaría pegarle un puñetazo en la cara”, llegó a decir. El político respondió: “Tiene un coeficiente intelectual muy bajo, ha recibido demasiados golpes en las películas”. Más polémico es su cuestionamiento de las vacunas. En 2016 quiso proyectar un documental que las relaciona con el autismo, del que está diagnosticado uno de sus hijos, y ha participado en actos que difunden esa idea, aunque carecen de base científica y él asegura que no es un antivacunas.

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